(Lucas hablando con Mathias)
-No. Murió por culpa de la guerra. Lo mató un obús, a ella y al bebé que tenía que era mi hermanita.
-¿Y ahora dónde están?
-Los muertos no están en ninguna parte y están en todas.
[...]
-Sí. Sobre todo el bebé. Es más feo y más pequeño que yo. Y no crecerá nunca. Yo no sabía que era una niña. No se puede saber cuando estás hecho solamente de huesos y eres una cosa de ésas.
-Esas cosas se llaman esqueletos.
-Sí. Esqueletos.
[...]
-¿Y el esqueleto de tu hermano no lo has guardado?
-¿Quién te ha dicho que tenía un hermano?
-Nadie. Te he oído hablar con él. Tú le hablas, no está en ninguna parte pero está en todas partes, y por lo tanto debe estar muerto también.
Lucas dice:
-No, no está muerto. Se fue a otro país. Ya volverá.
-Como Yasmine. Ella también volverá.
-Sí, es lo mismo para mi hermano y para tu madre.
-Es la única diferencia entre los muertos y los que se van, ¿verdad? Los que no están muertos, vuelven.
Lucas dice:
-Pero, ¿cómo saber si no han muerto durante su ausencia?
-No se puede saber.
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